En el Parkinson, la terapia debe abordar aspectos como la planificación y modulación del movimiento, donde falla el control predictivo.
Activación Cognitiva
El abordaje neurocognitivo es crucial para compensar el déficit en la planificación. Se utilizan procesos como la anticipación, la memoria o el reconocimiento del movimiento para activar y modular las secuencias motoras de forma más armónica y ágil.
Prevención de Caídas y control postural
Se seleccionan ejercicios funcionales centrados en el equilibrio, la mejora de la postura y la marcha para prevenir activamente las caídas, integrando el abordaje de otros déficits neurológicos clave. Esta intervención combinada permite gestionar factores como: La congelación de la marcha (FOG), la dificultad en la doble tarea (reduciendo la carga cognitiva al caminar o la lentitud de las respuestas reactivas (estrategias de paso).
Abordaje motor y funcional
Se aborda sobre el impacto funcional de los síntomas cardinales: la rigidez, la lentitud (bradicinesia) y el temblor. El objetivo es mantener la independencia, trabajando tanto los movimientos complejos (como levantarse y caminar) como las alteraciones en la motricidad de las manos, cruciales para el normal desarrollo de las actividades de la vida diaria.